“No deseo más que tus palabras” Pronunció lenta y decididamente, sus labios saboreando duramente cada palabra, trasluciendo el deseo contenido, aquel impulso inquieto que por dentro le consumía. Sus ojos negros centellearon fríos, como dagas, gimiendo el morir inevitable.“Solo eso, nada más” Y acarició sus mejillas, tornándolas rosa, despertando inexorablemente el delirio de dolor y tormento en sus labios de mujer. Ella detuvo sus manos, y le miró, profundo y revelador. Sus pupilas se ensancharon y acaparando la azul oscuridad de la estancia, detuvieron el tiempo, y el silencio, amargo y omnipotente envolvió la fría escena de la que eran parte, hipnotizándolos. Sus respiraciones eran lentas y pausadas, mas en cada momento de soledad el quejido insatisfecho tomaba parte de su triste escenario, seduciéndolos amargamente, tentándolos a negar su separación. “Dame tus manos”, musitó ella, suavemente, y apoderándose de ellas las llevó a su vientre, abrazando sus cuerpos de tal manera que el fuego del tocarse, incendió sus más vedados anhelos de seducir y de atracción, ardiendo así por un momento, perdidos en el deseo de entrega y satisfacer, forzándoles a olvidar su verdadera, desesperante situación. Sujetó sus manos por un momento, acariciando sus largos dedos y con una de ellas los guió a sus labios, y besó sus dedos, con deseo y ternura, cautivando así su respiración y su pensamiento. Deslizó su mano suavemente por su cuello y aproximó sus labios a los suyos, y presionando con delicadeza el abrazo de ardor en sus cuerpos, le susurró provocadoramente, cada palabra con un dejo desesperado y apasionado por más. “Puedo darte más, no me niegues tu sentimiento, no me niegues tu cuerpo porque tu bien sabes que también lo deseas” Y acarició sus negros cabellos y en un acto de pasión, sin poder contener los salvajes deseos que le unían al frío hombre que le poseía, unió sus labios a los suyos, y profundizó en un beso que los llevaría al descontrol, cayendo en un abrazo de caricias y jadeos en el lecho de su engaño. Al sentir sus labios, su lengua, su calor, ella desvaneció en su virilidad. Sentía la amarga felicidad de saberlo poseído por su cuerpo una noche más, aunque estaba predicho que ya el destino separaría sus caminos, el ya no deseaba su cuerpo, sus razones se lo impedían, no podían concretar un romance sin la verdadera bendición de la razón y su moral. “Abrázame” jadeaba ella consumida por el delirio oscuro de la perdición y locura. “No te alejes de mi lado, nunca vuelvas a dejar nuestro deseo en agonía.” Los jadeos creaban una sinfonía de arrebato caliente y exaltación palpitante y descontrolada, donde su cúlmine se acercaba en sus gritos heridos del éxtasis, de su ansiada locura embriagadora y del dolor, pasiones avasalladoras que los atravesaban como la espada más cruel, que los poseía en la agonía del deseo y la desesperación, por saber que ese momento ya no sería más que un recuerdo, que alimentaría sus existencias por una última vez, una mentira pecaminosa que implacablemente los arrastraría al morir de su cordura, y de su prohibida, inevitable emoción. Ella se apretó a su cuerpo lo más que pudo, amarrándose a su caliente ser, incrementando así las sensaciones de satisfacción y desespero que él desahogaba en su cuerpo, desatándolas en cada fibra de ella, poseyéndola. Secretos alientos al saciar su deseo emanaban de su encuentro, el calor los embriagaba y envolvía en la dulce quimera de suavidad y pecado. Su olor a hombre, su fragante sabor a sabiduría y seriedad le poseían de la manera más dulce y sofocante, olvidando así su verdadera identidad, su intenso conflicto, su soledad, dando solo paso al amor y a la delicia de su pasión. El querer era su lastimero gemido de daño y desahogo, su maldita ilusión que les negaba lo correcto a sus cuerpos. Sus pasiones y deseos se perderían en una sola noche de entrega y amor. Pero ellos no deseaban esto, deseaban la verdadera emoción, el humedecer sus cuerpos y almas en la poderosa y ardiente marea de devoción y entrega, en ese río cautivante de sentimientos y placer imposible de saciar “Esperé este momento...mas...” Y sus ojos masculinos en intensidad despertaron de la droga de sus deseos y tomaron triste conciencia en su angustiosa situación. En un impulso por cordura y realidad le apartó decidido de su cuerpo. Ella le miró impresionada, y entre las sábanas donde sus cuerpos perdieron la cabeza en aquella ilusión de placer y lo incorrecto, cubrió su figura, y apartando sus castaños cabellos de su rostro, se dio por escucharlo, temiendo fríamente las palabras que él podría confesarle. Le recordaría su separación, y aniquilaría de una vez por todas aquella silenciosa y desesperada relación que tenían hace tanto tiempo. Él bajó la cabeza ante la extraña sensación de agobio que le dominaba y se apartó de ella lo más que su cabeza le permitió. “No, no podemos hacer esto” Dijo él, aun jadeante e inquieto, tratando de recuperar la calma que sabía que jamás recuperaría del todo, no a su lado, su insatisfecho placer, esa provocativa esencia que le embriagaba y perdía caóticamente su razón. “Yo tengo responsabilidades, Niña, no puedo tomarte así sin más, cuando tú y yo sabemos que jamás podremos estar juntos del todo. No deseo alimentar una ilusión que nos dañaría sin piedad alguna. No. No deseo lastimarte”. Y apartó su mirada de sus almendrados ojos, que le miraban entrañablemente, deseándolo cada vez más que sus palabras le negaban el idilio enloquecido. No quería ver, no quería renunciar a esa mirada que de pronto le enloquecía y le regocijaba, la cual amaba tanto cuando la tenía entre sus brazos. Era alucinante, jamás perdería la cabeza de tal manera por otra mujer más que por ella. Él jamás podría negarse su verdadero sentimiento hacia esa mujer. Pero, nunca dejaría de lado su frialdad. Las circunstancias lo exigían. Debía pretender que a él no le importaba dejarla para siempre, luchar por mantener esa estúpida careta de insensibilidad que tanto le dañare, aunque por dentro le devorara la invalidante sensación de destrucción y lamento que jamás le dejaría vivir del todo. “Por ello, por ello no deseo más que tus palabras. Tengo responsabilidades que cumplir. Tú eres aun muy inocente como para decaer en un asunto tan oscuro como al que te podría someter. Debes entender, a medida que uno crece, uno se somete a la cruel decadencia. Y no deseo que eso pase contigo, sigues siendo una niña, y no deseo contaminar tus ilusiones ni esperanzas, ser el que vuelva oscura. No deseo ser yo el que te muestre lo vil que puede ser el mundo, y el que te sería el más amargo de todos, mi mundo. No deseo perderte, ni a ti, ni a tu frescura de niña. Mas, no puedo estar contigo, ya no podemos concretar nada, debes alejarte de mí, Niña, debes hacerlo.” Y al terminar de pronunciar la última palabra cerró los ojos e hizo un ademán por marcharse, mas se vio detenido, pues la pálida y cálida mano de la mujer se había posado sobre la suya, impidiéndole siquiera el pensamiento de alejarse de su lado. “Tú sabes bien que yo ya no soy una niña. He conocido junto a ti muchos de los supuestos misterios que se develaban para mí en este mundo al que tu llamas vil, y cruel, mas, contigo, nada de eso me importa. La crueldad, la infamia, son meros recuerdos al estar contigo, tú eres el único que me ha hecho olvidar la verdadera maldad de lo que es el mundo. A pesar de ambos ser seres humanos, contigo he conocido la gloria, del sentir. Conozco tu frialdad, mas sin tu cuerpo a mi lado, seas o no frío, yo sin ti, muero”. Ante este punto ella se detuvo, y extendió una mano hacia su rostro y le acarició, haciendo que el hombre se volteara para verle, sus negros ojos centelleando, no pudiendo contener por dentro la increíble consecuencia que sus palabras desataban en él. Sus palabras le cautivaban, cada cosa que ella dijere le hacía perder la cabeza. Ahora Solo era a ella a quien quería tener, y sus palabras le estimulaban a más. La deseaba y no lo podía soportar, sus razones se hacían insuficientes para negársele a ella. Le hipnotizaba, y no lo podía evitar. Respondiendo a la caricia con un lento y grave quejido, se dio a escucharla, para por fin terminar con aquel dulce engaño, aquel encanto que a su razón fascinaba mortalmente. “Sí, muero, porque eres tú eres a quien yo siempre he amado. No es una simple ilusión ingenua, una triste creencia infantil la cual me alimentara fantasiosamente toda mi vida. Si no, eres tu mi purísimo sino que he concebido toda mi vida, el dulce querer que me ha acompañado desde que te conocí. Mi razón para ser mejor. mi guía en lo que pudo ser el amar. Mi tormenta de emociones, Mi encadenante redención... Mi todo. Aun cuando nuestro destino era estar separados, yo te he amado, y tu lo sabes bien, más que nadie en el mundo”. Las manos del hombre temblaban al compás de su veloz pálpito y el vibrante repercutir de sus palabras. Allí estaba ella, entregándosele, haciéndole saber cuanto sentía por él. Y él, allí sentado en el lecho, mirándole como si fueran los únicos cuerpos en la inmensidad del universo, no lo podía soportar. No sabía corresponder sus sentimientos, tanto tiempo negándolos, enfocado en sus poderosas responsabilidades, las razones eran muchas para negarle su verdadero afecto. Pero ahora, ahora solo estaban ella y él, solos, con el único propósito de separar sus caminos y sucumbir en el anhelado encuentro una vez más, solo una vez más. Una última vez, la cual intentaría saciar en vano sus deseos. No podía soportarlo, la quería, la deseaba. Al diablo con sus razones, ella era lo que importaba, ella era su seducción, y era hora de aceptarlo, muchas veces había sido ella la única persona que lo había mantenido con vida en aquellos duros momentos en que halló todo perdido. Era su ilusión, su pasión y su confusión. “No deseo más que tus palabras” Pronunció sin más, tomándola por la cintura y acercándola para sí. Había tomado una decisión, y se lo haría saber. “Mas, son tus palabras las que me impulsan a vivir, son ellas las que me estimulan a más, son ellas las que me cautivan, y me hacen saber que esto no es solo una ilusión, es la realidad, y es la realidad por la que deseo luchar. Eres mi secreto, mi amor prohibido. Ya no negaré más mi deseo. Te deseo, joven, con tanto por vivir, te deseo, más que a mi vida en este momento, y solo a ti es a quien quiero tener”. Y La beso desfogoso. Quejidos de la pasión insatisfecha, brotaron de sus bocas. Cayeron rendidos al lecho, las frenéticas caricias y susurros florecieron de sus bocas una vez más. Pero esta vez, ella lo detuvo, y le apartó de su cuerpo vehemente, lamiendo sus labios por última vez para conservar su secreto sabor y humedad, que tanto le seducían, que tanto la enloquecían y le hacían desfallecer en aquel deseo loco y perturbador. Su amor, era su amor, pero no así, ella lo sabía bien, aun no podrían estar juntos. “Sabía que al final te me entregarías, y dejarías que la pasión resistida por tanto tiempo aflorara. Ya solo quedan los sentimientos y el recuerdo de esta noche para satisfacer nuestras vidas. Ninguno de los dos hemos de salir perjudicados, más es así como viviremos nuestro amor, en las sombras, pues solo tenemos esta noche para satisfacer nuestro sentir. Serás mío una noche más. Es esta noche la que será nuestra. Satisfáceme con tus caricias, Oh, entrégateme, Oh, El beso de tus exquisitos labios, porque eres tú mi delirio al que he de seducir, tú eres mi amante a quien tanto esperé. Porque ahora, soy tuya, y de nadie más. Haremos que esta noche dure por siempre”. Y lo besó, tiernamente, y ambos cayeron abrazados, acostados uno sobre el otro, por fin amándose, bajo el velo prohibido del saber que ese momento, tan increíble y maravilloso, no duraría mas que esa noche, la noche en que todo cambiaría, para ellos, para sus vidas. |
Comments
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Megalomanía Pura
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Megalomanía Pura
definitivamente un Fav creo yo, oh no?
esta increible... es una leida muy dificil eso si, tienes un vocabulario muy extenso, pero lo más importante, es que lo sabes usar.
Yo para escribir soy una bruta, pero tu, no sé, como que haces que el fondo y la forma sean igual de bellos. Tienes una vision muy amplia de las cosas, creo que eso es muy bonito.
Siempre tienes que tener respaldos de todos estos documentos, siempre siempre siempre... por que son cosas que marcan y forman a uno.
Creo que escribes a un nivel profesional... me dan mas ganas todavia de leer tu novela. por eso tienes que pasarmela cuando volvamos a clases eh! por que si no te perseguire con la escoba pro el mundo hasta encontrate!!!
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C.P.B
Es como súper difícil seguir el ilo del relato pero como te decía antes es por el formato no por la redacción y eso que lo pasa a word y le meti espacios para descansar la vista.
mmm.. ya mira vi la historia de dos amantes que la encontré muy linda y profunda, siempre le da su toque hot de una manera muy elegante, pero como que me falto algo, encontré que ella como que se le dio en bandeja al tipo como que ya te deseo musho sere tusha… muy mucho creo yo.
Ami me encanta rescatar frases por que encuentro que te mandas unas que son notables:
Jamás leí mejor descripción de eso… y es cierto como que en ese minuto el deseo es algo que nubla la razón y tu lo haces presente; LA RAJA!
( que barza!!! si ya lo había hecho todo jajajaj ahora se hecha pa atras)
Esa frase “me llego” me pace todo el rollo mientras lo leía como si fuera yo el tipo aquel que esta con una niña menor y cuando lei eso fue como m… zi… a medida que uno es mas viejo tiene mas experiencias mas tristezas que lo van haciendo mas duro a uno..
Gracias por el comentario Cami!
Cuidate, y nos vemos
ANDA A EVANESCENCE!!
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Megalomanía Pura
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Megalomanía Pura
Ahora que vivi solo, nunca tay, y no te pueo joder más, malvado, así no se deja a la reina pooo!!
XD pero en fin, se que me adoras, así que te responderé con todo el cariñon que te tengo:
Ahora te respondo con mucha demora, mucha mucha demora. Si, lo sé, TARDE, mas ahora te voy a responder, y bien, como así se ha de hacer. YEAH
Pues, ahora, como te respondo tardíamente, también fui capaz de leer de una forma más obejtiva mi escrito, y tu comentario. Leí el escrito, y le analizé vagamente, y luego me di a porfin responder los comment, porque aquí la gente que los lee es bakán, y da en síntezis buenas respuestas y apreciaciones.
Me encantó que rescataras mis frases "célebres" porque a la vez me hacen reconsiderarlas, el porque de ellas, y me hace sentir "gloriosha" el que noten mi trabajo en cada una de ellas.
1.En cuanto a la primera quote.
Yeah, -en cierta manera- sé lo que es eso, por lo que puedo dar una vaga idea de lo q es, gracias por notarlo! trate de hacerlo lo más real posible
2. Seehpo, si el gallo era un don juan, y me vai a decir que ellos no cae la generalidad del hombre de hoy? BARZAS! XD -PERO, sucede en el sexo opuesto también!-
3. Frase en base a mi corta experiencia y vida, la cual, aunque ha sido muy efímera -no, no he muerto!- me ha hecho reflexionar en la verdadera escencia del crecer, y el verdadero origen del conocimiento escencial para la sobrevivencia, el dolor. Sí, los shiquillos más grandes me han comentado que esa frase si les ha hecho pensar, mas, a quien no? Todos nos sentiremos identificados con ella en algún momento.
Sin nada más que agregar, más que te veo pronto shano, La queen te desea una feliz semana santa!
Cuidate Obi wano!
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Megalomanía Pura
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